El único argentino que viajaba en el crucero MV Hondius, donde ocurrió un brote de hantavirus deberá pasar por una cuarentena.
Carlos Ferello, el único argentino a bordo del crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia el pasado 1 de abril y en el que un brote de hantavirus produjo la muerte de tres pasajeros, aseguró este domingo que «fue una desgracia», al tiempo que contó que inició un período de cuarentena mientras espera a ser trasladado.
“Fue distinto a lo que había pensado. Fue una desgracia, ahora tenemos que pasar unos días en cuarentena”, afirmó Ferello en declaraciones al canal TN desde el puerto canario de Granadilla, en la isla de Tenerife, en España, donde la embarcación atracó este domingo.
El ingeniero retirado explicó que había embarcado en Ushuaia, la ciudad más austral de Argentina, atraído por la navegación y el recorrido hacia la Antártida y el Atlántico Sur.
Según relató, las primeras alarmas surgieron cerca del archipiélago de Tristán da Cunha, considerado uno de los lugares habitados más remotos del planeta, cuando un matrimonio neerlandés comenzó a presentar síntomas febriles.
