Una de ellas se materializó a mediados de abril en Dubái, donde las autoridades detuvieron a Daniel Kinahan, un ciudadano irlandés señalado durante años como una figura clave del crimen organizado internacional.
En abril de 2022, el gobierno de Estados Unidos le impuso sanciones tras identificarlo, junto a otros miembros de su familia, como uno de los líderes del llamado cartel Kinahan, una red vinculada al tráfico de drogas, armas y asesinatos.
Considerado por el Departamento del Tesoro de EE.UU. y agencias policiales europeas como uno de los criminales más influyentes de Europa, Kinahan también tenía vínculos con el mundo del deporte a través de MTK Global, su ya desaparecida empresa de representación, que llegó a trabajar con más de 100 boxeadores, entre ellos Tyson Fury y Carl Frampton.
El arresto fue llevado a cabo por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, en un contexto de mayor vigilancia en Medio Oriente, ante el temor de que redes criminales transnacionales aprovechen la inestabilidad derivada de la guerra en Irán.
Nicola Tallant, periodista de investigación especializada en crimen organizado, afirma que el arresto representa un duro golpe para los Kinahan y es muy significativo.
«Las autoridades han invertido mucho tiempo y recursos humanos para desmantelar el cartel de Kinahan y este es un gran logro», le dice a BBC Mundo.
«Pero se trata de una organización muy grande, con muchísimo dinero, y no creo que la eliminación de una sola persona logre desmantelarla», prosigue.
«Mi opinión es que hay personas ya preparadas para asumir la dirección del cartel. No van a rendirse ni desaparecer simplemente porque arrestaron a Daniel».
La policía irlandesa afirmó en un comunicado que la detención representa una muestra de la importancia y «la necesidad de cooperación policial internacional para combatir la delincuencia organizada transnacional».
La operación se produjo después de que las autoridades irlandesas enviaran un expediente judicial a los EAU en el que detallaban los presuntos delitos de Kinahan y su papel dentro de una red criminal internacional.
A partir de ese documento, la Fiscalía de Dubái emitió una orden de arresto para iniciar los procedimientos legales previos a su extradición.
Kinahan fue detenido menos de 48 horas después de la emisión de la orden.
Según la policía irlandesa, el proceso se enmarca en el acuerdo bilateral de extradición entre Irlanda y Emiratos Árabes Unidos, considerado clave para este tipo de operaciones conjuntas.
Los Kinahan
La historia de los Kinahan y el tráfico de drogas se remonta a los años 80, cuando Christopher Kinahan, el padre de Daniel, ya estaba bien metido en el negocio.
En 1986, Christopher Kinahan fue arrestado por tráfico de heroína y condenado a seis años de prisión. Posteriormente, cumplió condenas más cortas en Irlanda, los Países Bajos y Bélgica.
(De izquierda a derecha) Daniel Kinahan, Christopher Kinahan padre y Christopher Kinahan hijo
Pero se cree que fue ampliando su red de contactos, creando lo que en los círculos policiales se llegó a conocer como el Grupo de Crimen Organizado Kinahan (KOCG).
Para 2010, la KOCG había centrado sus operaciones en Marbella, en el sur de España. Los hermanos Daniel y Christopher Jr. eran sospechosos de ayudar a su padre a dirigir el cartel familiar.
Y para ese entonces Daniel Kinahan ya era lo suficientemente conocido.
En 2012, además de Daniel, su padre Christopher y otros 6 miembros de la familia Kinahan fueron sancionados por el Departamento del Tesoro de EE.UU.
Washington acusa al presunto cartel Kinahan de estar detrás de actividades ilegales en Irlanda, Reino Unido, España y los Emiratos Árabes Unidos.
La periodista Nicola Tallant, que ha investigado durante años a la familia Kinahan, explica que Daniel vivió en España hasta 2016, donde fundó la promotora de boxeo MGM y comenzó a proyectar una imagen de empresario legítimo.
Desde ese año, el grupo ha estado envuelto en una violenta disputa con la banda rival Hutch.
«Uno de los episodios más destacados fue el intento de asesinato en el Hotel Regency de Dublín, que desencadenó una gran respuesta policial en Irlanda», señala.
