Durante 10 minutos, alrededor de las 14:00 hora local, todo el país fue atacado.

Israel describió esta acción como la mayor campaña de ataques aéreos en este conflicto, alcanzando más de 100 objetivos que calificó como centros de mando y emplazamientos militares de Hezbolá.

El Ministerio de Salud del Líbano afirma que al menos 203 personas han muerto y más de 1.000 han resultado heridas. Por su parte, Defensa Civil cifró el número de fallecidos en 254 y el de heridos en 1.100.

Esto ocurre mientras Irán afirma que los continuos ataques israelíes en todo el territorio nacional constituyen una «grave violación» del acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.

El presidente libanés Joseph Aoun lo describió como una «masacre» y su gobierno anunció que este jueves sería día de duelo en memoria de las víctimas.

Lejos de parar, Israel ordenó la tarde de este jueves la evacuación de los residentes de varios suburbios del sur de Beirut, la capital libanesa, tras anunciar que planea nuevos ataques contra la «infraestructura militar» de Hezbolá.

El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Avichay Adraee, comunicó a los residentes que Israel «no tiene intención de hacerles daño… por lo tanto, por su seguridad, deben evacuar de inmediato».

El ejército israelí llevó a cabo los ataques de este miércoles horas después de que la oficina del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asegurara que el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán -mediado por Pakistán- excluía el conflicto en Líbano.

«Seguimos golpeándolos con fuerza», declaró, tras asegurar que Israel está preparado para reanudar el conflicto con Irán de ser «necesario».

«Continuaremos atacando a Hezbolá donde sea necesario, hasta que se restablezca la plena seguridad de los residentes del norte», añadió.

«Nuestro mensaje es claro: cualquiera que actúe contra civiles israelíes será atacado», dijo Netanyah.

Tras los ataques, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron la muerte de Ali Yusuf Harshi, secretario y sobrino del secretario general de Hezbolá, Naim Qassem.