En la última semana se detectaron 70 nuevos casos positivos de sarampión en el país.
El Ministerio de Salud reporta hasta este 9 de febrero un acumulado de 224 casos positivos de sarampión, a un mes de que se informó del brote en Santiago Atitlán, Sololá. Esto representa un promedio de siete personas infectadas por día.
De acuerdo con la doctora Érica Gaitán, epidemióloga responsable de la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación del Ministerio de Salud, el 7% de los casos ha requerido hospitalización, debido a complicaciones, principalmente neumonía o deshidratación.
Señala que estos pacientes ingresan al hospital de manera ambulatoria, tienen antecedentes de haber estado en contacto con personas infectadas o de haber asistido a actividades masivas, y después de un tiempo manifiestan fiebre y sarpullido.
Mario Melgar, infectólogo pediatra e integrante del Consejo Nacional de Prácticas de Inmunización (Conapi), menciona que en Guatemala el mayor riesgo de complicación por sarampión es la desnutrición. En los últimos brotes, hace más de 20 años, la mayoría de los fallecidos y de los casos complicados eran pacientes desnutridos.
Agrega que incluso un paciente sano puede presentar complicaciones, especialmente con neumonía.
Los principales riesgos de la enfermedad son complicaciones infecciosas, encefalitis causada por el virus y, en el peor de los casos, fallecimiento. “El principal riesgo para enfermar de sarampión es no estar vacunado”, indica el médico.
Dispersión
Los primeros casos positivos en Guatemala se reportaron el 9 de enero: cinco personas que participaron en un evento religioso en Santiago Atitlán. Ese fue el detonante para que el virus se dispersara por el resto del país.
Actualmente hay casos en 17 departamentos. Sololá acumula el 32% de los casos (72 pacientes), al igual que el departamento de Guatemala. No hay reportes de personas infectadas en Retalhuleu, Zacapa, Chiquimula, Suchitepéquez ni El Progreso.
El brote afecta a población de todas las edades; sin embargo, siete de cada diez casos se presentan entre los 15 y 49 años, y la mitad corresponde a jóvenes entre 20 y 29 años, grupo más afectado.
Los datos oficiales indican que siete menores de un año han enfermado de sarampión.
Según la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), más de un tercio de las personas que han dado positivo no tenía antecedente de vacunación. En el 69% de los casos se desconoce si habían recibido las dosis recomendadas.
Por otro lado, los análisis de secuenciación genómica del virus identificaron el genotipo D8, vinculado a los brotes en Estados Unidos, que cerró el 2025 con 2 mil 242 casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este año, hasta el 5 de febrero, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informan de 733 casos confirmados.
En alerta
La doctora Gaitán indica que, cuando aparece el sarpullido, ya han pasado entre cuatro y cinco días desde la exposición al virus.
“Si tiene riesgo, fiebre, tos o conjuntivitis —que son los primeros signos—, asista a los servicios de salud”, recomienda.
Entre las acciones de respuesta para contener el brote, el Ministerio de Salud ha implementado la vacunación en bloque, dirigida a la población susceptible en las zonas donde se han notificado casos positivos. También se ha dado seguimiento a las cadenas de contagio.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el sarampión es altamente contagioso. Reportes médicos indican que puede transmitirse a entre 12 y 18 personas no vacunadas. El virus se propaga por vía aérea, a través de gotículas o aerosoles.
La medida más efectiva para protegerse es la vacunación. Se requieren dos dosis de la vacuna SPR —contra sarampión, paperas y rubéola—, aplicadas a los niños: la primera al año, y la segunda, a los 18 meses. Este esquema ofrece protección de por vida.
El pasado 4 de febrero, la OPS emitió una nueva alerta epidemiológica para los países de América, debido al incremento de casos, e instó a intensificar la vigilancia, la vacunación y las respuestas sanitarias para evitar la propagación del virus y proteger a la población vulnerable.
