Cuando se propiciaron los ataques a las principales bases militares de Venezuela por parte de Estados Unidos, la madrugada del sábado 3 de enero del 2026, el gobierno venezolano emitió un comunicado en el que insistió en que el objetivo del ataque “no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación”.

Dichos ataques culminaron con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados posteriormente a Nueva York, donde quedaron bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

En la conferencia de prensa que brindó Donald Trump en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, el presidente de Estados Unidos indicó que su país “gobernará” Venezuela hasta que se complete una “transacción segura”.

Con esta ofensiva, Trump buscaría asumir el control de las vastas reservas petroleras de Venezuela y promover la participación de compañías estadounidenses, con inversiones multimillonarias destinadas a reactivar y reconstruir la industria petrolera del país.


“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos —las más grandes del mundo— entren, inviertan miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera”, dijo Trump en la conferencia de prensa.

¿Qué pasará con las reservas ahora que Trump “gobernará” Venezuela?

Según reporta CNN, una renovación impulsada por Estados Unidos podría posicionar a Venezuela como un proveedor de crudo de mayor peso en el mercado internacional, al tiempo que abriría nuevas oportunidades para las compañías petroleras occidentales y sumaría una fuente adicional de producción.

Este escenario también podría contribuir a moderar los precios del petróleo, aunque un descenso en las cotizaciones reduciría los incentivos para que algunas empresas estadounidenses mantengan o amplíen su producción.

Sin embargo, la industria en Venezuela está tan desactualizada que, incluso si el acceso internacional se restableciera de forma plena e inmediata, la recuperación de la producción petrolera tomaría varios años y requeriría inversiones de gran magnitud para alcanzar niveles considerados normales, refiere el medio.

El crudo estadounidense llegó a superar momentáneamente los US$60 por barril cuando la administración de Trump inició la incautación de petróleo transportado en buques venezolanos; sin embargo, posteriormente retrocedió hasta ubicarse cerca de los US$57.

En ese contexto, si los inversionistas interpretan el ataque como un factor negativo para la oferta, la respuesta de los mercados sería limitada.