Dos días después del primer ataque a Irán, Hezbolá, el grupo miliciano chiita en Líbano respaldado por la nación islámica, disparó misiles contra la ciudad israelí de Haifa. Israel respondió con un amplio ataque aéreo que no ha menguado con los días.

Hezbolá dijo que estaba tomando represalias por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y los continuos ataques israelíes.

Este lunes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron el inicio de «operaciones terrestres limitadas y selectivas contra bastiones clave de Hezbolá», en el sur del Líbano, según un comunicado difundido por Telegram.

En noviembre de 2024 Israel y el Líbano acordaron un alto el fuego con mediación estadounidense y francesa después de un nuevo inicio de hostilidades tras la incursión militar de Hamás en territorio israelí del 7 de octubre de 2023.

Este no se ha mantenido. Israel ha continuado con ataques casi diarios en el Líbano, acusando a Hezbolá de intentar rearmarse y reconstruir su presencia en la región.

Sin embargo, los ataques desde el 2 de marzo son de una intensidad mayor. En principio, los objetivos fueron una zona al sur de Beirut, Dahiye, donde Hezbolá tiene mucha presencia y un amplio apoyo. Pero también se extendió al sur del país.

Y, hasta el momento, los ataques israelíes en el país vecino ha dejado más de 800 muertos y más de 1.500 personas heridas, según el Ministerio de Salud del Líbano.

También ha desplazado a más de 800.000 personas, según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU.

El presidente del Líbano, Joseph Aoun, pidió negociaciones directas con Israel como parte de una propuesta para poner fin al creciente conflicto con Hezbolá, al tiempo que criticó duramente al grupo respaldado por Irán por arrastrar al país a una guerra regional más amplia.