Los ataques han dejado más de 1.000 personas muertas, incluidas al menos 100 niñas dentro de una escuela en Teherán bombardeada cuando asistían a clases, el 28 de febrero.

La ofensiva también ha causado serios daños en Teherán y otras ciudades importantes como Qom, Tabriz o Minab.

Pero hay un dato que ha llamado la atención de los analistas del conflicto.

A pesar de la intención de Israel y EE.UU. de herir al régimen iraní, un lugar estratégico bajo su control permanece intacto: la isla de Jark, ubicada a unos 28 kilómetros de la costa del país.

En este lugar de apenas 24 kilómetros cuadrados se concentra, en tanques y otros suministros, el 90% del petróleo que Irán exporta al mundo.

«Es un punto vital para la supervivencia de Irán, pero creo que tanto EE.UU. como Israel saben que, si lo atacan o causan algún daño allí, el perjuicio en términos energéticos sería irreversible», le explica a BBC Mundo Neil Quilliam, experto en temas de Medio Oriente de Chatham House.

La isla de Jark contiene cerca del 90% del petróleo que Irán exporta al mundo.

Quilliam también señala que, con el cierre del estrecho de Ormuz, un ataque a un punto tan vital dentro de la economía global sería complejo y poco efectivo en términos estratégicos.