El 28 de octubre se confirmó en Guatemala el primer caso de una ternera infectada por el gusano barrenador, después de dos décadas sin reportes de esta parasitosis que afecta principalmente a los animales, pero que también puede transmitirse a los seres humanos.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) informó el primer caso humano el 9 de mayo del 2025. Para mediados de junio se habían registrado 16 casos; sin embargo, para el 27 de agosto la cifra se elevó a 80, lo que representa un aumento pronunciado en menos de tres meses.
Este rápido crecimiento de pacientes infectados evidencia la propagación acelerada de la parasitosis y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
El MSPAS recalcaron la importancia de que la población notifique cualquier sospecha de animales infectados, lo cual puede hacerse a través de la aplicación móvil del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), diseñada para este fin.
¿Qué es el gusano barrenador?
El gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. Esta deposita sus huevos en heridas abiertas de animales y personas; al eclosionar, las larvas se alimentan de tejidos vivos, lo que provoca infecciones graves que deben tratarse de inmediato.
Los principales síntomas en los humanos son dolor intenso, hinchazón, secreción y mal olor en la herida.
El MSPAS subraya que la infección no se transmite por el consumo de carne ni de leche, sino únicamente cuando la mosca coloca sus huevos en una herida expuesta.
¿Dónde se han registrado más casos? Estos son los departamentos con mayor incidencia
De acuerdo con el informe sobre la situación de la miasis (infección parasitaria) por Gusano Barrenador en Guatemala, al 27 de agosto se registran 80 casos en humanos.
El análisis epidemiológico del MSPAS concluye que la incidencia es considerablemente mayor en hombres. El 70% de los contagios corresponde a hombres (56 casos), mientras que el 30% afecta a mujeres (24 casos).
En cuanto a los grupos de edad, los datos reflejan que los adultos concentran la mayoría de los casos:
- Personas de 35 a 64 años: 46%.
- Adultos mayores de 65 a más de 80 años: 36%.
- Jóvenes de 15 a 34 años: 10%.
- Niños de 0 a 14 años: 8%.
El brote se ha extendido a 18 de los 22 departamentos del país. Las jurisdicciones con más reportes son:
- Chiquimula: 13 casos.
- Guatemala: 12 casos.
- Suchitepéquez: 11 casos.
- Jutiapa: 10 casos.
- Santa Rosa: 7 casos.
- Sacatepéquez: 5 casos.
- Quiché, Jalapa y Retalhuleu: 4 casos cada uno.
- Alta Verapaz: 2 casos.
- Izabal, Quetzaltenango, Escuintla, Totonicapán, San Marcos, Chimaltenango, Sololá y Baja Verapaz: 1 caso cada uno.
Los únicos departamentos sin reportes hasta ahora son Huehuetenango, Petén, El Progreso y Zacapa.
¿Qué es el gusano barrenador y cómo afecta a los humanos?
Aunque es más frecuente en animales, el gusano barrenador también puede afectar a los humanos.
Las personas pueden infectarse si tienen heridas abiertas en las que la mosca deposite sus huevos. Una vez que las larvas nacen, se alimentan de los tejidos vivos, provocando infecciones dolorosas que requieren atención médica inmediata.
¿Se transmite por consumir carne o leche de un animal infectado?
Especialistas aclaran que la infección no se transmite por el consumo de carne ni de leche.
El contagio ocurre únicamente cuando los huevos son depositados directamente en heridas expuestas.
En el caso de los animales, la parasitosis sí genera complicaciones graves que afectan su salud, reducen la productividad y comprometen la calidad de la carne y los productos derivados, lo que repercute directamente en la economía pecuaria.
Recomendaciones sanitarias del MSPAS y MAGA
Las autoridades recomiendan:
- Intensificar las acciones de prevención y control en los departamentos con mayor incidencia.
- Implementar campañas de educación sanitaria, especialmente en comunidades rurales.
- Mejorar las condiciones higiénico-sanitarias y fortalecer la detección temprana en los servicios de salud.
La reaparición de esta parasitosis en Guatemala, tras 20 años sin registros en el ganado, resalta la necesidad de reforzar la vigilancia epidemiológica y veterinaria, además de establecer mecanismos de control más estrictos para proteger tanto a la población como a la actividad agropecuaria del país.