En el tercer año de la administración de Bernardo Arévalo de León, el Ejecutivo arranca con una posición favorable en la política fiscal y cuenta con Q24 mil 82 millones como saldo total de los depósitos en el Banco de Guatemala (Banguat), según los registros del Sistema de Contabilidad Integrada Gubernamental (Sicoin) al 31 de diciembre del 2025.
Ese monto corresponde al saldo total de caja fiscal, sustentado por un excedente en la recaudación tributaria, la colocación de bonos del Tesoro y préstamos, recursos disponibles para el Gobierno Central. En el ejercicio fiscal del 2026, el saldo de arranque muestra un crecimiento del 24% respecto del 2025, cuando se reportaron Q19 mil 323.12 millones; es decir, la cuenta aumentó en Q4 mil 759.81 millones.
En tanto, la ejecución presupuestaria del 2025 alcanzó el 90.6%, con un gasto total de Q140 mil 342 millones, de un presupuesto vigente de Q154 mil 836 millones, lo que evidencia que no se prestaron bienes ni servicios en su totalidad a la población, al no ejecutarse todo el gasto previsto.
Según los analistas Érick Coyoy, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes), y Ricardo Barrientos, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), ese saldo de caja debe ser uno de los puntos de partida para la futura propuesta de readecuación y ampliación presupuestaria del 2026, que el Ministerio de Finanzas (Minfin) elabora tras la suspensión del gasto público ordenada por la Corte de Constitucionalidad (CC) el pasado martes 30 de diciembre.
Por medio de un comunicado de prensa del Minfin, el pasado 31 de diciembre se informó que se trabaja en un reajuste presupuestario, y que en enero se enviará al Congreso de la República una iniciativa de ley para modificar el presupuesto vigente (es decir, del 2025).
El Congreso se encuentra en receso parlamentario y retomará sus actividades después del 14 de enero.
Saldo de caja fiscal marca récord
Coyoy explicó que este saldo de caja corresponde a recursos depositados en el Banguat al finalizar el 2025, en las distintas cuentas habilitadas por la Tesorería Nacional.
La mitad del monto total (Q24 mil millones), es decir, unos Q12 mil millones, proviene de recursos dinerarios provenientes de la recaudación no ejecutada; otra parte corresponde a bonos del Tesoro y préstamos con organismos financieros internacionales que no se ejecutaron; y el resto, a ingresos propios de algunas entidades públicas.
Ese saldo, al cierre del 2025, es el más alto en la serie reciente: en el 2024 fueron Q19 mil 323.12 millones; en el 2023, Q16 mil 446.51 millones; en el 2022, Q18 mil 625.61 millones; y en el 2021, Q21 mil 886.99 millones.
“Esto refleja la disponibilidad de fondos que tiene el Gobierno Central, lo cual, por un lado, es positiva, a diferencia de otras administraciones que apenas lograban cerrar con saldos de caja mínimos para comenzar el siguiente año. Pero también evidencia la no ejecución de algunos rubros de gasto, sobre todo aquellos con fuente de financiamiento en bonos del Tesoro, de los cuales quedaron Q3 mil millones”, añadió.
Esos recursos ya tenían un destino en el presupuesto del año pasado, pero no fueron ejecutados y permanecen ociosos en la banca central.
“Esta posición tiene dos expresiones: la buena disponibilidad de fondos por parte del Gobierno Central, pero también la falta de ejecución de algunos programas de gasto”, agregó el analista de Asíes.
Barrientos precisó que ya se están pagando intereses por la colocación de bonos realizada por el Minfin, cuyo producto no fue utilizado en el presupuesto anterior.
