Un hombre condenado por el asesinato de tres personas en 1992 se convirtió el 28 de agosto en el undécimo ejecutado del 2025 en Florida, Estados Unidos.
Se han llevado a cabo 30 ejecuciones en Estados Unidos en los primeros ocho meses de este año, la cifra más alta desde el 2014, cuando se aplicó la pena capital a 35 condenados.
El Departamento de Correcciones de Florida ejecutó a Custis Windom, de 59 años, a las 18.17 horas, en la Prisión Estatal de Florida, en Raiford, en el norte del estado, informó esa agencia.
Desde que la Corte Suprema de Estados Unidos restableció la pena de muerte en 1976, el máximo anual de ejecuciones en Florida había sido de ocho, en el 2014.
Esta semana, como parte de la intervención del Gobierno federal en los asuntos de seguridad de la Ciudad de Washington, el presidente Donald Trump incluso señaló que su administración buscará la pena de muerte para los asesinatos cometidos en la capital estadounidense.
Señaló que se trata de una “medida preventiva muy fuerte” frente al “crimen desenfrenado” de la ciudad, lo cual contrasta con la legislación local del Distrito de Columbia, que abolió la pena capital en 1981, aunque la jurisdicción federal mantiene esa facultad.
Para el Southern Poverty Law Center (SPLC), se trata de una “directiva aberrante”, al señalar que la pena de muerte “ha sido aplicada de forma desproporcionada contra comunidades negras, latinas y pobres, y no ha logrado reducir el crimen”.
Esta organización defensora de los derechos civiles advirtió que la medida no busca “hacer que las comunidades sean más seguras”, sino que constituye “otra distracción de las acciones de la administración que nos hacen a todos menos seguros y nos acercan más al autoritarismo”.
¿Quién es Custis Windom?
En noviembre de 1992, Windom mató a su novia, Valerie Davis; a la madre de ella, Mary Lubin, y a Johnnie Lee, a quien acusaba de deberle US$2 mil.
El triple asesinato ocurrió en Orlando. Windom, armado con un revólver, mató primero a Lee, a quien disparó dos veces por la espalda desde su vehículo y luego dos veces más a quemarropa.
Después, fue al apartamento de Davis, madre de Curtisia, una de las hijas de Windom, y la mató frente a una amiga de la víctima que presenció el crimen.
Al salir de la vivienda, disparó al azar a otro hombre, a quien hirió, antes de asesinar también a Lubin, quien conducía hacia la casa de su hija y se encontraba detenida en una señal de alto.
urtisia Windom había liderado una campaña pública para frenar la ejecución de su padre: “Todos hemos quedado traumatizados”, dijo al Orlando Sentinel, pero añadió: “Si nosotros pudimos perdonarlo, no veo por qué gente en la calle que no ha pasado por nuestro dolor tiene derecho a decir que debería morir”.
Florida es el estado que más ejecuciones ha realizado este año, seguido de Carolina del Sur y Texas, con cuatro cada uno.
En Florida, las ejecuciones se realizan mediante inyección letal, con un protocolo de tres fármacos: un sedante, un paralizante y un medicamento que detiene el corazón.
Su uso ha sido polémico por los riesgos de sufrimiento físico durante la ejecución, errores en la aplicación de los fármacos y el debate ético sobre si realmente constituye un método “humano” de pena de muerte.