Esta bomba casera tiene sus orígenes en Europa, sin embargo, su uso ha recorrido todo el mundo.
A lo largo de la historia han existido cientos de guerras originadas por múltiples causas como el mantenimiento o el cambio de relaciones de poder o resolver disputas económicas, ideológicas, religiosas, territoriales, entre otras.
Es por ello, que con el pasar de los años el ingenio del ser humano le permitió crear armas para defenderse en estas disputas. A pesar de que el uso de la tecnología ha contribuido en la elaboración de armas muy poderosas, existen algunas de fabricación sencilla que nunca pasan de moda.
Este es el caso del famoso “Cóctel Molotov” o “Bomba Molotov”, un arma incendiaria improvisada basada en una botella de vidrio con un trapo y un líquido inflamable. Debido a la relativa facilidad de producción, es común verlas en la actualidad durante manifestaciones urbanas.
Inicialmente, el objetivo de estas bombas era incendiar tanques de guerra, ya que al impactar sobre ellos, el líquido en llamas se filtraba por las hendiduras del vehículo hasta quemar a sus ocupantes.
Estas armas se utilizaban por personas que iban a pie que aprovechaban la vulnerabilidad de los puntos ciegos de los tanques, pues las personas que los manejaban solo tenían un pequeño visor. Pero, ¿cómo y cuándo se originaron estos artefactos?

De acuerdo con una publicación de La Vanguardia, la famosa bomba incendiaria se originó en la Guerra Civil Española, que duró desde 1936 hasta 1939. El general Francisco Franco se enfrentaba a la amenaza de los tanques soviéticos modernos, y la mayoría de sus fuerzas carecían de armas antiblindaje a nivel de infantería.
Al no funcionar las armas convencionales contra los tanques de última generación, el general ordenó el uso de artefactos incendiarios caseros, como botellas con gasolina o mantas empapadas en gasolina, para quemar la goma de las orugas inmovilizando los tanques.
El arma no solo destruyó la goma de las orugas del tanque despojándolo de su alta movilidad haciéndolos vulnerables a otras armas del ejército nacionalista, sino que también quemaría a la tripulación del tanque obligándolos a rendirse escapando del vehículo o sufrir una muerte lenta por el fuego ocasionado.
Estas bombas caseras aparecieron también durante la batalla de Khalkhin Gol, un conflicto fronterizo en 1939 entre Mongolia y Manchukuo que vio intensos combates entre las fuerzas japonesas y soviéticas.
A falta de equipo antitanque, la infantería japonesa atacó a los tanques soviéticos con botellas llenas de gasolina. Según registros de la batalla, los soldados de infantería japoneses afirmaron que varios cientos de tanques soviéticos habían sido destruidos de esta manera.
Cócteles Molotov
El 30 de noviembre de 1939, la Unión Soviética invadió Finlandia, comenzando lo que se conoció como la Guerra de Invierno. El ejército finlandés se enfrentó a un gran número de tanques soviéticos, pero al carecer de armas antitanques, improvisaron dispositivos incendiarios para usarlos contra ellos.
Durante la Guerra de Invierno, la fuerza aérea soviética hizo un uso extensivo de bombas incendiarias y de racimo contra las tropas y fortificaciones finlandesas, según el portal Historia Militar.
No obstante, el Ministro de Asuntos Exteriores, Vyacheslav Molotov, afirmó en la radio que la URSS no estaba bombardeando Finlandia, sino que simplemente entregaba alimentos a los ciudadanos, por lo que los finlandeses comenzaron sarcásticamente a llamar a las bombas aéreas “canastas de pan Molotov”

Pronto, los finlandeses respondieron atacando los tanques que avanzaban con «cócteles Molotov», que eran «una bebida para acompañar la comida».
Los finlandeses no solo nombraron los cócteles molotov, sino que aparentemente los perfeccionaron mediante el uso de encendedores que utilizaban fósforos a prueba de viento y productos químicos que se encendían al romperse.
Los cócteles molotov se convirtieron en algo más que un arma improvisada con los finlandeses, ya que las fábricas producían las bombas en una destilería real y las empaquetaban con fósforos.
Asimismo, utilizaron tácticas inteligentes con hombres lanzando estos cócteles con esquís por la nieve, dejando a los tanques vulnerables para continuar con los ataques.
A pesar de que lucharon con valentía, el ejército finlandés no pudo vencer a la máquina de guerra soviética y perdió la guerra en marzo del próximo año, pero solo sufrió una pérdida mínima de tierras.